A esta canción le debo un poema (y se lo pagué)







Cuando estés con las piernas abiertas,
llámame.


Deja la puerta sin candado,
la ventana
y el cajón
donde guardas tus tesoros
más insignificantes.


Quiero doblarte como un dedo que señala y se equivoca,
como un puño que se aplasta en tu memoria,
como tu memoria cuando duermes boca abajo.


                                                       Abajo
Que tus murallas no sean rodillas
que separan una vida de la otra,


                                                     en un cinturón
de río
y cocodrilo.




En Mar con soroche n° 7
Los nóveles n° 37




Del album "Cero" (1995), de Dolores Delirio.


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