"Pueblo Joven" en "Origama"... (reseña y entrevista)



En el número 31 de la revista méxicana Origama, ha aparecido una reseña sobre mi libro Pueblo Joven, bajo el título "Monsieur Kaos". Demás está decir lo contento que esto me ha puesto. Sobre todo me alegra que haya sido mi gran amigo virtual Christian Núñez Tello quien la firmase. Tengo mucho que agradecerle a este camarada. Un día lo visitaré a su casa.
Hermoza encuentra correspondencias entre caos, palabra y pensamiento con un estilo sometido a la inmanencia. El aquí y ahora ultraveloces admiten solamente «buques de guerra como sombras de madres», «viejos amigos ahogados flotando boca arriba», «palomas ardillas», gaviotas «plateadas y encendidas por el fuego azul de nuestros ojos». Una fauna apocalíptica sin apocalipsis, que llegó como lluvia ocasional y se ha transformado en contingencia ecológica. Sin embargo, las malas noticias apenas se vislumbran. Pueblo Joven arroja polvaredas en atmósferas de efecto invernadero, donde los ojos arden por la contaminación, los niños usan máscaras de gas y los adolescentes planean encuentros sexuales en playas muertas. La realidad es una alfombra viscosa. Un sueño de liebres y coyotes. Una pesadilla a párpados abiertos. «Parece paradójico, pero el ser humano, incluso con sus mejores intenciones, ha trabajado desde siempre para destruir su entorno y, en consecuencia, destruirse a sí mismo», declara el escritor ante un público bautizado con su propia sangre.

Asimismo, Christian publica en su agudo blog El Conejo Belga, una suerte de entrevista que me hiciese hace algunos meses, en donde básicamente me dejó decir lo que me salió de la gana!
Creo que, en el contexto hispano-hablante, son México y Chile países donde la producción poética va de la mano con la editorial y donde no es extraño encontrar editores que apuesten por poesía. Sobre Argentina no me puedo pronunciar porque no estoy muy al tanto. Sin embargo, Perú, por ejemplo, se ha convertido en un lugar donde sólo publica quien paga su edición y en donde parece que el papel del editor ha quedado relegado al del ‘imprentero-distribuidor’. Lo que no es más que una visión tergiversada y grotesca del oficio. Entonces, la edición pasa a ser un negocio y el de la poesía ¡uno de los peores! En España, por su parte, si bien no es usual la auto-edición en poesía, pasa algo distinto. Con leyes que parecen destinadas a ahogar la edición independiente, el editor independiente de poesía ha sido sistemáticamente eliminado, al punto que los que todavía quedan y aparecen toman el papel casi de mesías. El problema está en que parecen tener del cuello al poeta y, por ende, la historia de la poesía del país. Los vemos, pues, ahí, mimados, agasajados, amados por todos aquellos que se les acercan con intención de publicar. Y los vemos, también, publicando a quienes los miman, agasajan y aman. Algo que es entendible, pero que la cantidad más bien simbólica de ellos hace peligroso.

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